Atrapado
en el Caos
Por Rosaura Cervantes
Atrapado
en el Caos
Por Rosaura Cervantes
Seguro eras un niño, o tu papá lo era, cuando comenzó la construcción de los Ejes Viales en 1978, como todas las obras monumentales fueron muy criticados, pero hoy me pregunto, y si no los hubieran creado, ¿qué hubiera pasado? Otra medida que se tomó prácticamente una década después -20 de noviembre de 1989- fue implementar el Programa “HOY NO CIRCULA”, con el objetivo de reducir los índices de contaminación en el aire aunado a las contingencias ambientales, al principio, muy al principio se redujo la cantidad de autos, pero, al paso de los días y de las semanas la gente empezó a comprar en desmedida autos chatarra que les permitiera circular todos los días en lugar de comenzar a utilizar el transporte público.
Después, la pandemia fue otro detonante, la gente no se cuidaba, la enferma andaba sin cubrebocas y la sana con el cubrebocas puesto, y ante el terror de contagiarse de COVID-19 optaron por hacer un esfuerzo, ya fuera adquirir un nuevo auto aunque todos sabemos que muchos apostaron por las motos sin tener claro lo fundamental del Reglamento de Tránsito.
Para que nos demos una idea, en 1989, el INEGI ya registraba más de 1.7 millones de automóviles en el Distrito Federal; para 2022 se tenía un padrón de 6 millones 368,520 entre autos, motocicletas, camiones o tractores en circulación y para el presente año se espera que la cifra ascienda a siete millones 230 mil unidades, lo que equivaldrá casi al mismo número de capitalinos en edad de conducir un vehículo, que es de siete millones 115 mil personas.
Ahora, además de los Ejes Viales, el segundo piso de periférico y las vías rápidas de cuota donde se aplican los tags -PASE, TeleVía, IAVE-, la ciudad está sobrepasada en cuanto al desplazamiento, por eso es tan importante que el gobierno apoye de manera integral al transporte público -tanto colectivo como individual- concesionado, por cada unidad, estamos desplazando un promedio de 90 a 300 personas por viaje, esto traducido es de 90 a 300 vehículos menos en el asfalto, y en el caso de los Taxis, no tenemos vehículos particulares estacionados ocupando un carril que puede funcionar para circular.
La cultura vial juega un papel muy importante, porque todos quieren ir cómodos en sus autos particulares, todos se sienten con el derecho de ir hablando por celular mientras conducen, todos se sienten con el derecho a pasar, todos se sienten dueños de las calles y no les importa estacionarse en lugares en los que no está permitido, obstaculizando así la circulación, un ejemplo claro ocurre en la alcaldía La Magdalena Contreras en la que no todos los camiones pueden subir debido a la estrechez de las calles, de las curvas, y encima, muchas personas dejan sus vehículos estacionados en ambas aceras; otros se pasan las señales de tránsito sin precaución, o se le cierran al compadre que está a un costado, etc.
Todo va sumando al no poder desplazarse, la contaminación atmosférica, auditiva, la gente avienta basura desde sus autos tapando coladeras, etc.
En conjunto se refleja en el tiempo de traslado, en el que se pueden emplear desde dos, tres y hasta cuatro veces más de lo normalmente es…, y llega el otro ‘pero’, el tiempo se incrementa cuando hay manifestaciones, accidentes, asaltos o la naturaleza -temblores, inundaciones-. Lo ideal sería que se construyeran estacionamientos -con tarifas decentes- y ubicados a un costado de las estaciones del Sistema de Transporte Metro, de los CETRAM, para de esta manera fomentar el uso del transporte público de otra manera no habrá salida.
El Caos Vial implica dinero, vidas que un instante pueden hacer la diferencia, tú o un familiar podría ir en alguna ambulancia y no llegar; de estrés, de salud física y mental y lo único que nos queda, es el esfuerzo de todos, porque si no se impulsa al transporte público, seguramente esta ciudad colapsará. Cinco o diez años se pasan muy rápido, aún estamos a tiempo.
El transporte público concesionado y subsidiado jugará un papel importante, éste debe ser muy atractivo, y tanto el gobierno, autoridades como transportistas deben ir de la mano; de manera paralela convencer a la ciudadanía en comenzar a utilizarlo de manera consciente y comprometida.