Desde el simulador del Metrobús
Por Rosaura Cervantes
Desde el simulador del Metrobús
Por Rosaura Cervantes
Después de vivir esta gran experiencia me pregunto ¿El peatón es primero? El peatón en la pirámide de movilidad efectivamente aparece como el primero, el que tiene la preferencia, y yo difiero que deba ser el primero en tanto no se reintegren los cursos de educación vial a las primarias, secundarias y al público en general. ¿Por qué tan categórica? Les comparto, la semana pasada estuve con nuestros amigos de CISA en el Patio Norte y me dieron la oportunidad de conducir un Metrobús en el simulador que tienen como una de las herramientas para capacitar a los operadores. Efectivamente no es lo mismo verlo pasar o ir atrás como usuario, bobeando, leyendo o durmiendo, que estar con el volante en mano.
Las instrucciones iniciales que me dio Miguel Ángel Martínez fueron: “Hay acelerador y freno, va a salir mi compañero con otro autobús y usted detrás de él. Usted trae un biarticulado”. Sonaba muy fácil ‘eso’ de “biarticulado” y “automático”, hasta que comencé a avanzar, si yo me quejo de los carriles que quedaron muy estrechos para los autos sobre avenida de Los Insurgentes, el carril confinado lo es mucho más. Al ser la primera vez en conducir, tuve que ir espejeando, estar atenta que nadie se fuera atravesar, ni acercarme tanto al Metrobús de enfrente. En teoría debía alcanzar 50Km/h. No lo logré, llegué solo a 30 Km/h y no hice dos paradas. Pareciese que tienen la chamba fácil, pero no lo es: el vehículo por sí solo se siente muy pesado…, son aproximadamente 25 toneladas sin pasajeros y con pasajeros puede llegar a ¡45 toneladas! Solo para que hagan un comparativo, un Nissan Versa dependiendo si es estándar o automático el peso puede ir de 1,085 kg y 1,139 kg, mientras que un BYD compacto está entre 1,600 kg y más de 2,400 kg; una Urban podría estar entre 1,600 kg y más de 2,400 kg, ojo, peso sin pasajeros.
Ahí la llevaba, hasta que tuve que dar mi primera vuelta en el retorno de La Raza. Hay que abrirse, pero no tanto, pero no tan a la derecha, pero tampoco tan cerrada y calcularle para que pueda descender y ascender el pasaje. ¡Y ya me atoré!
Ahora a tratar con cuidado a la unidad para no dañarla, pero también tomar en cuenta que traigo pasaje y ¡son vidas! Roberto Rosales (Consejo Tx) me decía: “Ross, más a la izquierda, un poco más… más”, pero lo que yo veía en los gráficos del simulador, es que estaba, o al menos es lo que sentía, a 5cm de la orilla. Por fin logré librar esta parte, seguimos de frente hasta que tuve que ‘frenar’ en una de las estaciones, en bajada, ahí sentí en realidad que no tan fácil puedes detener 45 toneladas de manera inmediata, en ese momento quise regresar a mis clases de física para poner en práctica aquella formula que tenía que ver con peso, aceleración y distancia… Conforme conducía aparecieron muchas dudas:
Miguel Ángel, ¿el autobús cuánto mide de ancho y qué longitud tiene? 2 metros con 55 centímetros, mientras que el carril mide como 3.5m, pero hay zonas que llegan a ser más estrechas. De longitud puede variar dependiendo el modelo, pero puede ir de 24 a 27 metros.
¿Cuántos pasajeros pueden entrar? La ficha técnica dice 260 pero se han llegado a contabilizar hasta 300.
¿Qué pasa si se me atraviesa una moto? Debes tomar la decisión en fracción de segundos porque traes contigo 260 personas a bordo. Para frenar, nosotros hacemos cálculos trigonométricos, debemos calcular velocidad, tiempo y distancia…. Es decir, calcular la velocidad con la que voy, el peso que llevo y a la distancia que voy a parar. Debes tener un frenado suave, porque si tienes un frenado brusco porque se te atravesó la moto o un peatón, yo ya me quedé con 10 o 15 lesionados en el mejor de los casos y el otro, la moto o el peatón se va, y son decisiones que debemos tomar en fracción de segundos: lo que queremos es evitar el accidente.
Tomando en cuenta que en este momento llevo el Metrobús lleno, 300 almas conmigo, ¿cuántos metros requiero para un frenado correcto? Para poder frenar, requieres mínimo 80 metros.
Miguel Ángel nos comparte cómo surge la idea del simulador: “Yo desarrollé el simulador, el autobús, hice el mapa, lo programé, hice todo. Todos los botones son originales del autobús, funcionan: limpiadores direccionales, intermitentes. Este tablero es de un autobús Volvo y te da todos los parámetros, revoluciones, temperatura. También tengo un Scania, y acabamos de ponerle este volante que es del tope de gama.
Los operadores de MB no pueden usar ni audífonos ni celular, tenemos sensores de cansancio y de celular. Hay una señal que se envía al centro de monitoreo, abren la cámara y ven si realmente está hablando por teléfono o se viene durmiendo.
A diferencia de los demás vehículos, nosotros traemos el eje direccional atrás, entonces debemos hacer un poco más despacio el giro de vuelta. El claxon es una gran herramienta para anunciar que vamos llegando.
Regreso con el tema en que el peatón no debiera ser el primero en la pirámide de movilidad, porque con ello justifican: “Soy peatón y tengo el derecho de paso”, y muchas veces se pasan las avenidas con luz en verde del semáforo, otros van distraídos con el celular y sus audífonos y se atraviesan sin voltear, y en su mente existe la idea que el operador tiene la obligación y la habilidad y las herramientas para detenerse inmediatamente, ‘solo porque decidieron atravesar la calle’, y por ello enfatizo, ahora sé que 45 toneladas no es fácil de detener y como peatón, ciclista, motociclista debemos pensar que nuestra imprudencia significa dinero, pero más más ¡Vidas!
Así que la siguiente vez que quieras cruzar la calle o avenida, por favor, respeta las señales de tránsito y no comprometas a ningún conductor.
CISA, gracias por permitirnos conducir el simulador y también gracias a mis valientes compañeros de travesía: Bruno González del FMT, Roberto Rosales de Consejo Tx y Job Fernández de Amerseal Mexico.
El simulador estará presente en el 17° Congreso Internacional de Transporte.